El gobierno de Bachelet posa de izquierda financiando el plan privatizador JGM
Rechacemos el proyecto JGM montado por la Concertación, la Derecha y las autoridades
Este año, rectoría y el consejo presentaron un proyecto que pretendía aplicar una serie de medidas para convertir al campus juan Gómez Millas en un campus modelo para la Universidad de Chile y todas las universidades públicas. Hoy este proyecto sigue su rumbo y se le ha dado marcha recientemente en nombre de un proyecto de la universidad y el gobierno de Bachelet.
Se trató de un proyecto avalado el año pasado por la izquierda tradicional, que participó en una comisión previa, la comisión CEHACS, conformada por autoridades, un funcionario y donde el actual presidente de la FECH participó designado a dedo, sin participación de las bases estudiantiles. Esta comisión delineó el carácter de dicho proyecto, un proyecto neoliberal donde se pretendía avanzar a la universidad empresa.
Cuando fue presentado a principios de año, la izquierda tradicional se puso en su contra tras tener que dar cuenta de los ataques antes avalados y que ahora se mostraban en su plenitud, teniendo que ponerse a la cabeza mientras el movimiento estudiantil comenzaba a enfrentar localmente el proyecto, tras surgir varias expresiones de la crisis, como la inminente venta del JJ Aguirre, despido de profesores, aplicación de mallas y reforma de pregrado, etc. No hubo de parte de la mesa FECH, ni la izquierda tradicional como las JJCC, Izquierda Amplia, ARA, ninguna respuesta concreta que buscara enfrentar realmente este proyecto privatizador y se planteó en cambio un tibio rechazo, avalando una "democratización" de palabra, de la autoritaria comisión CEHACS, que fue "lavarle la cara" al proyecto, pues no se cuestionó su carácter y medidas. Disolvieron la lucha y la desviaron. Se dejó en definitiva, la puerta abierta a que el proyecto del campus JGM siguiera adelante sin ningún enfrentamiento del movimiento estudiantil y que el rector y las autoridades pudieran darle rienda suelta a su desarrollo.
Es por esto que hoy el rector puede salir libremente hablando en los diarios, tras el acto de conmemoración de los 165 años de la universidad, de que el plan JGM es un avance para mejorar la educación, un "proyecto estrella", que revitalizará las ciencias sociales y las humanidades, y que es un logro que el gobierno lo financie poniendo el total o gran parte de los 50 millones de dólares que costará el proyecto. Y puede decir además, sin cuestionamientos, que el documento final fue emanado del Encuentro Universitario y "realizado con todos los estamentos de la Universidad de Chile", mientras el pasado Encuentro Universitario fue burocrático y antidemocrático.
El dinero que pondrá el gobierno no es el financiamiento que la universidad necesita para recuperarse de la crisis de la educación pública, porque no irá en ese sentido. El proyecto quedó intacto. Y lo que hoy cambió, es sólo la cantidad de dinero que el gobierno otorgara al proyecto, pero no el carácter concreto de la universidad misma que está sumida en el autofinanciamiento. El proyecto pretendía precarizar la educación, a través de la reforma de pregrado, precarizar el trabajo de los profesores y funcionarios, subir aranceles, pasando por sobre los intereses de estudiantes y trabajadores. Lo que se buscaba era avanzar en el criterio de universidad neoliberal, elitizándola, precarizándola, privatizándola más y sometiéndola profundamente a la crisis de autofinanciamiento en la que ya se encuentra la educación pública. Eso se mantiene. Las mismas palabras del rector Pérez y del proyecto anuncian que las transformaciones irán en el sentido, como en la renovación etaria de la planta de los profesores, teniendo que despedir a los más viejos. En la exigencia de posgrados de alto costo, mientras se les culpa de la crisis de mala calidad de la educación a través de la evaluación docente. Se habla de "mejorar" y centralizar el servicio, es decir, despedir funcionarios. Se restringirá los accesos a la universidad, se subirá aranceles y se continuará la reforma del pregrado hacia una elitización mayor.
Pero ahora, se recubre además de una ideología estatista. Si Bachelet puede decir hoy que es un avance y un logro poner ese dinero para el proyecto, es gracias, sobretodo al desvío de la lucha secundaria que el gobierno montó a través del Consejo Asesor Presidencial y que avaló la izquierda tradicional, lo que se extendió a la educación superior a través del CAPES.
Así hoy pueden hablar de un "Nuevo Trato con el Estado" y el fortalecimiento de la educación pública, mientras a la vez dejan intactas las bases de la educación a lo Pinochet y la LOCE, a través del pacto con la Alianza que reafirma el "lucro de la educación", que no es otra cosa que defender el negocio de la educación. Si ahora el Estado pondrá más dinero, eso no quiere decir, que se acabará con los altos aranceles y la flexibilización laboral. Todo lo contrario, pues se trata de un proyecto que avanza en la privatización de la educación y la universidad.
Finalmente dicho proyecto será aplicado por la política neoliberal que tiene el rector Pérez y por la política de confianza en las autoridades que tiene la izquierda tradicional.
Preparémonos para rechazar el próximo año este proyecto privatizador y volver a enfrentar de conjunto la educación de mercado, planteando el levantamiento de una II Reforma Universitaria, rechazando la LOCE, la LGE de la Concertación y la derecha, el acuerdo CONFECH MINEDUC y el CAPES. Desde las Armas de la Crítica seguiremos enfrentando el proyecto Juan Gómez Millas como lo hicimos desde un principio y lucharemos por la educación gratuita, enfrentando el modelo de la educación neoliberal de la Concertación y la derecha, sin confiar en ningún sector de los políticos patronales.
¡Rechacemos la LOCE, LA LGE, el acuerdo CONFECH MINEDUD y el CAPES!
¡Preparémonos para retomar la lucha contra la educación de mercado!
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