Lavín como ministro de Educación: Enfentemos a la derecha
fortaleciendo los organismos de los estudiantes
Ya
se anunció el gabinete ministerial de Sebastián Piñera y los diarios de derecha
comienzan a hablar de una nueva generación que entra a dirigir el gobierno:
muchos de los ministros tienen poco más de 30 años y una gran trayectoria de
estudios nacionales e internacionales. Pero los vientos de cambio están aún muy
lejos de soplar, la alianza, por más que lo quiera borrar de la memoria,
continúa siendo la impulsora de la dictadura, de sus leyes y sus políticas que
hasta el día de hoy continúan vigentes.
El caso que muestra más nítidamente el sello
reaccionario de la derecha es Joaquín Lavín, próximo ministro de educación. Su
trayectoria es larga y marcada por su cercanía al régimen dictatorial de
Pinochet. No solo votó por el SI, si no que fue uno de los “Chicago Boys”. En
plena dictadura se va a estudiar a la Universidad de Chicago con el objetivo de
aprender del modelo neoliberal que estaba siendo impulsado por Estados Unidos
para traer aquella experiencia a Chile e imponerla a golpe de fusil. La LOCE,
cuestionada y combatida por los secundarios el 2006, y su continuidad, la
actual LGE, vienen de esta tradición.
Además, como todos los ministros que formarán parte
del gobierno entrante, es un empresario lo cual, en materia de educación, se
traduce en el fomento del sector educativo privado, en el incentivo de la
competencia y en el desmedro de la educación pública que bajo su mandato
continuará precarizándose. Lavín fue uno de los fundadores de la Universidad
del Desarrollo y parte de su directorio, al cual renunció hace unos días para
no generar “conflictos de interés”. Pero este gesto no es sino
la manera de apaciguar las críticas que se le han efectuado, la realidad es que
Lavín continúa siendo un político del lado del empresariado. También
participa en una empresa inmobiliaria encargada de la construcción de las
dependencias de la UD.
Desde
Las Armas de la Crítica rechazamos el lucro en la educación. Es necesario
enfrentar hasta el final este sistema educativo mercantil peleando por la
gratuidad para todos, la estatización en todos sus niveles y la calidad.
Contra la derecha dictatorial que negocia con una educación que debería ser un
derecho. Nuestra tarea más inmediata es prepararnos para los embates que
podamos sufrir de parte de empresarios como Lavín o Piñera y de la patronal.
Debemos fortalecer la organización estudiantil, transformarla en una
herramienta de lucha para, de la mano de los trabajadores,
pelear por una universidad al servicio de los trabajadores y el pueblo
empobrecido y no al servicio de los empresarios.
Por una educación gratuita para todos, estatal en
todos sus niveles y de calidad
Por una universidad al servicio de los trabajadores
y el pueblo pobre
Pasemos de la crítica de la educación de clases a
la crítica de la sociedad de clases